viernes, agosto 10, 2012

11 de agosto

Hubo un dia, un dia como cualquier otro, que todo se fue al carajo. Y es que tengo esa mania de acordarme fechas, de ser un calendario humano de efemerides personales. Creo que cuando algo te sale bien de chico, estas destinado a hacerlo bien toda la vida. Si jugas bien al futbol a los 4 años, van a querer que juegues bien siempre. No quiero decir que te conviertas en profesional, pero estar un pasito mas adelante del resto cada vez que alguien trae una pelota te van a pedir. Quiero decir, en mi familia siempre fue facil acordarse los cumpleaños. Yo, 24 de diciembre. Mi mama 1 de enero, mi hermana 2 de enero y mi papa el 28 de febrero. ¿Como es posible alguien que se olvide de semejantes fechas?

Entonces, me pasa eso. Me acuerdo de todo, hasta de cosas que no importan como el 4 de julio de 1996: mi papa cruzo el semaforo de jonte y nazca en verde sin tener que esperar. El me dijo en ese momento "acordate este dia". Y lo hice. Es que, ese semaforo de mierda siempre nos agarraba y nos siguio agarrando todas las veces que me llevaba al colegio.

Por eso, cuando llega un dia como el 11 de agosto, preferiria no acordarme. De tener la cabeza tan blanca como barba de gandalf y de ser un operario de oxigeno comun y corriente. Y es que hay dias que es mejor no acordarse y debe ser porque te los venis acordando todo un año.
Brian.

1 comentario:

José A. García dijo...

Cierto, Brian, hay días de los que mejor ni acordarse.

J.