domingo, diciembre 22, 2013

Fierro

El viernes llegue tarde despues de una cena familiar en casa de mi prima, me cambie la ropa, me acoste y no me podia dormir. Quizas era el calor, quizas era otra cosa, pero empece a dar vueltas por esto que llamo casa y que muchas o muy extensas vueltas no me permite dar. Decidi ponerme a leer y eligi algunas cosas para llevarme a la cama, pero me detuve cuando miro la coleccion de revistas Fierro. Hace un tiempo decidi que las iba a vender pero no encontre compradores.

Baje las 86 revistas y las ordene. Pense de como llevarlas hasta el parque Rivadavia para ver quien me las querria comprar. Agarre un bolso y las puse ahi. Era muy pesado y las saque. Empece a hojearlas y me acorde de cosas que me habia olvidado que habia leido. Ahi me entro la duda. ¿Las vendo? ¿Me quedo con los numeros que me gustan? ¿Que hago? Las coloque en su lugar. Me las quedo pense.

Cuando volvio a publicarse Fierro, me acuerdo que la revista me generaba una alegria gigantesca. Bajaba las escaleras a los pedos todos los sabados que llegaba a casa y la leia toda en un dia. Cuando salio el concurso de Oesterheld, lo gane y sali publicado en el numero 20, no pude dormir en toda la noche. Un historietista que en aquel momento queria mucho me dijo que eso pasa la primera vez y despues cuando te publican mas seguido, te olvidas de ponerte nervioso la noche anterior. Era verdad, pero creo que fue una de las cosas mas lindas que me pasaron en la vida.

Despues publique un par de veces mas, pero en ninguna oportunidad, supe aprovecharlo. Mandaba historietas que salian publicadas en media paginas y que al no tener un editor que me sirviera de guia no podia terminar de construir una identidad dentro de la revista. Tampoco, esperaba que estuvieran atras mio diciendome todo lo que hago bien y mal pero esperaba un poco de apoyo, pero en este caso nunca hubo una comunicacion fluida. Escribias mails y no te respondian. Mandabas historietas y no te respondian. Despues paso que el jefe de redaccion escribio unos comentarios bastantes extraños en su blog y decidi no insistir mas.

En cambio como lector la seguia comprando y disfrutando. Algunas series eran muy buenas, otras muy entretenidas hasta incluso habia didacticas para aprender esto que es hacer historietas. Tambien hubo cosas que jamas entendi como salieron publicadas pero eso no importa. Sin embargo, el ultimo tiempo ya no la leia. Siempre se le critico la falta de criterio, pero yo se que habia uno. Algo percibia y es imposible no construirlo despues de mas de 7 años haciendola, pero ultimamente, eso lo perdio.

Por eso, el sabado a la mañana, contradiciendo a mi yo de la noche anterior, agarre un hilo, hice dos pilas de revistas Fierro, las ate y me fui al Parque Rivadavia. Las vendi en el primer puesto que visite.
Brian.

5 comentarios:

José A. García dijo...

pero vamos a lo importante... cuánto te dieron por la colección completa?

La verdad nunca pude leer más de dos o tes números seguidos, me aburre terriblemente. A mi ver no hay ningún criterio, publican a los amigos y de vez en cuando muestran a alguien de afuera para disimular y después vuelven los de siempre.

Tiene la mística del nombre, pero nada más.

Saludos

J.

Brian Janchez dijo...

No te voy a decir, Jose.
Jojojojojojujujujojo
brian.

Josi dijo...

si algún día vuelvo a vivir a argentina, solo lo haría a una carpa en el parque rivadavia
Eso y las galletitas es lo que mas extraño.

Ahora que los cassettes y CDs no existen más(?), qué venden... ¿mp3 truchos?

Brian Janchez dijo...

Ahora hay: juegos, peliculas, blue ray.
actualizacion, papi.
brian.

A girl called María dijo...

me gustó como construiste el relato.
Está bien, a veces hay que despegarse de los.. ¿afectos? ponele, de las cosas que tanto seguimos y luego nos desinteresaron. Yo no podría. Soy un poco acumuladora.