miércoles, diciembre 11, 2013

Marco Banderas

Ayer vi "El banderas del porno", un documental sobre la vida de Marco Banderas, un actor pornografico. Solo dura 45 minutos y a pesar de su corta duracion (corto-porno, un premio al que se le ocurra el primer chiste) es devastador. Bueno, al menos a mi, me entristecio bastante.

El documental empieza con como comienza su dia, como trabaja y los controles medicos. Va contando algunas anecdotas para luego ir a su casa y presentarnos a su mujer que tambien actua en el porno. Es muy graciosa su opinion sobre las peliculas en las que actua, que prefiere ver coger de una a que haya un guion. Es mas, hasta como actor prefiere ir a los bifes antes de tener que ensayar ("ensayar") una escena. Tambien, nos muestra como se prepara la comida para mantenerse en forma y al tener un fisico laburado, cuenta que hacia poco empezo a competir como fisicoculturista. En un momento le preguntan que le gustaria ser a tiempo completo, fisiculturista o actor porno, y el contesta cantante. Trabajo cantando en España varios años pero no tuvo mucha suerte. "No hay que ser el mejor cantante, sino tener un cancion que pegue" dice con una mirada triste y una sonrisa forzadisima.

Y ahi es cuando el tipo se abre completamente. Confiesa que la plata no esta mal, que tiene una buena vida en California, pero que extraña España, su gente, los lugares, todo. Confiesa que volveria pero que luego no podria regrasar a EE.UU por una cuestion de papeles, no es que sea indocumentado, ya que tiene contrato con productoras y paga lo que tiene que pagar, sino por otro problema legal propio de la burocracia de inmigracion yanki.

El tipo no deja de hacerte sentir que todo le salio mal. Que a pesar de divertirse (parece que se cogio mas de 6000 minas), de ser bueno en lo que hace (hasta se vende una pija de goma moldeada de la suya), no era lo que queria ni por asomo, pero mas alla de eso, y quizas sea esa posiblidad de resaltar en su trabajo lo que lo mantiene a flote, no deja de soñar en hacer lo que siempre quiso y eso es lo mas esperanzador del documental.

Me dejo pensando.
Brian.