miércoles, octubre 17, 2018

Keeki y la gastritis








Luego de la cena, Keeki se fue a la pieza y yo me quede jugando al NBA 2K13. Mientras intentaba ganar mi partido, Keeki volvio rondando el tercer cuarto. Vino hacia mi, y vomito cerca de mis pies descalzos. Pause la partida y me puse a limpiar el vomito. La vi un poco caida, le hice unos mimos y quede con ella un rato. Mas tarde, me levante y le dije vamos a dormir. Cuando llegue a la pieza, toda la cama estaba vomitada.

Los dias siguientes fueron ir a visitar al veterinario todos los dias. Como no estaba comiendo y tomando agua, le inyectaron algunos remedios para dejar de vomitar y tambien suero para hidratarse. El veterinario me pidio que junte su caca para mandar a hacerle unos estudios y tambien me mando a hacerle una ecografia a una veterinaria cerca por si habia comido algo raro. Llamamos y nos dieron turno unas horas mas tarde.

El ecografo que nos toco, fue un hombre muy bruto, poco paciente y para nada amable. La forma que tuvo de hacerle la ecografia Keeki fue muy violenta. Le grito, me grito y Keeki no fue mas cortes. Lo mordio bien mordido. En un momento asi, no queda otra que pedir disculpas. Yo no lo hice. Despues de varios intentos, pudimos hacer la ecografia, pague y nos fuimos. En la veterinaria, me queje por el lugar donde nos mandaron.

Los estudios dieron que Keeki tenia una gastritis. Nos dieron unas pastillas para los siguientes diez dias y pidieron que este a dieta hasta que vuelva a hacer caca normal. Durante una semana, comimos pollo a la hora del almuerzo y de la cena. Keeki estaba chocha. Yo no queria saber mas nada (y el olor a pollo que hubo en casa ya casi me daba ganas de vomitar).

El viernes nos dieron los resultados de la caca. Eran para confirmar que no se tratara de un parasito ni nada raro. Todo dio negativo.

Hoy, Keeki goza de excelente salud. Gracias por preocuparse.
Saludos
Brian.

miércoles, septiembre 12, 2018

La Hija del Carpintero























Generalmente, los textos que acompañan mis historietas en el blog no tienen relacion. Pero en esta oportunidad, creo que es necesario que escriba sobre la historieta que hoy termina: La Hija del Carpintero.

Si esta es la primera vez que la leen, le ordeno la cosa.

Capitulo 1:
Parte 1
Parte 2
Parte 3

Capitulo 2:
Parte 1
Parte 2
Parte 3

Capitulo 3:
Parte 1, 2 y 3 (esta entrada).

El año pasado visite a mi amigo Fran Lopez que vive en Seattle. Durante las 3 semanas que estuve en su casa, me dedique a pasear, ir a la NBA y hablar en ingles con algunos norteamericanos (en alguna oportunidad de manera fluida y en otras, no tanto). Tambien me dedique a dibujar historietas y a charlar con mi amigo sobre como se hacen. En una de nuestras charlas, Fran Lopez me desafio a que haga una historieta mas larga de la que estaba acostumbrado a hacer. Por aquella epoca, habia terminado El Permiso con 32 paginas y las historias que siguieron rondaron las 24. No estaba seguro al respecto. Mi historieta mas larga habia sido Shloishim que tuvo 62 paginas (y que hice hace casi 10 años!!!). Le dije que lo iba a pensar.

12 dias luego a mi regreso, Fran Lopez y su esposa, Sarah Glidden, vinieron de visita a Buenos Aires y los invite a cenar a casa. Esa noche les conte dos ideas que habia pensado. El voto unanime fue para La Hija del Carpintero.

Hacer historietas es un motivo para aprender a hacer cosas que no sabemos. Mi idea en todo momento era que este proyecto iba a ayudarme a ejercitar los musculos de un relato mas largo al que estaba acostumbrado. La Hija del Carpintero nunca dejo de ser una aventura en la que me senti contento a cada pagina que escribia y dibujaba. Por si no se nota, me gustaria que el lector sepa que esta es una historia muy importante para mi.

Para finalizar, muchas gracias a todos los que me acompañaron en la realizacion de esta historieta. A los que me empujaron a hacerla, hasta los que cayeron a leerla de sorpresa.

Pronto voy a empezar a contar otras historias y espero que este ahi para acompañarme.
Brian.

martes, agosto 14, 2018

Licuadora








Mi vida ha cambiado hace alrededor de 30 dias. La persona que conocieron y han acompañado en este blog durante casi 12 años no existe mas. Pero esta entrada no es motivo de tristeza, sino de celebrar un nuevo yo. Un nuevo Brian Janchez que se ha superado como Goku lo hizo contra Jiren o como Susana Gimenez cuando hizo "Despues de todo solo hay una mujer": me compre una licuadora para hacer sopas, salsas y smoothing (ni yo se que son).

El electrodomestico es de 800 MW, lo que me dijo el vendedor de Fravega, es el equivalente a una bomba atomica bebe con efedrina. Puedo licuar cualquier cosa. Desde una tierna hoja de albahaca a un diamante.

Desde el dia que la compre, cada almuerzo y cada cena se han vuelvo una aventura infinita, en la que me divierto poniendo y mezclando cosas. Espinaca con mandarina y pepino o bandejita de sopa de la verduleria con banana. Pero sin dudas, y lo digo de verdad, sin dudas, mi plato perfecto es la sopa de cebolla.

No creo que hayan probado algo tan rico. Es casi como besar a un angel en los labios. Sin embargo, no me salio perfecta a la primera vez. Tuve dos intentos antes de convertirla en una obra maestra de la cocina internacional (lo que no quita que las dos primeras veces no fueran platos exquisitos y dignos de la mesa de un faraon).

En fin, quiero compartir con ustedes la receta, para que cada vez que la prueben y me deban saborear un pedazo del cielo en sus bocas. Por favor, anoten:

Cebolla.
Pan del chino.
Agua
Queso roquefort.

Licuar los ingredientes, luego calentar en olla. Sal y/o pimienta a gusto.

Hasta la proxima.
Brian.

viernes, julio 06, 2018

Zama








Ayer, en un viaje en colectivo eterno, termine de ler Zama de Antonio Di Benedetto, el mismo libro en el se basa la pelicula del mismo nombre y que dirigio Lucrecia Martel. Cuando la vi en el cine el año pasado, se convirtio en una de mis peliculas favoritas de inmediato. El libro me gusto mucho, la pelicula mucho mas.

La diferencia en ambas obras, creo yo, es que tienen edificaciones distintas a pesar de compartir la misma estructura. Por un lado, el libro explica mejor la desesperacion de de Diego de Zama de escaparse de esa vida que lleva, mientras que la pelicula intenta (y logra) hacernos sentir aquello de lo que el personaje intenta escapar. En el libro y la pelicula, Zama se desarma de diferentes formas y a velocidades distintas. Por una parte, el soporte es responsable de eso, pero tambien, la construccion de sentido es diferente. En la pelicula, Zama intenta escapar del aburrimiento que lo ataca brutalmente, pero en el libro, el mismo personaje pareciera esperar un golpe de suerte en cada momento.

Sin embargo... No puedo. No puedo seguir escribiendo.

Resulta que estoy de vacaciones y hoy fui a comprar pinceles de sumi-e al barrio chino. Vuelvo y veo que Keeki agarro mi Kamen Rider Black... MI UNICO KAMEN RIDER y se lo llevo a la cama de despedazarlo. Perra hija de perra!!! Trate de tranquilizarme dibujando pero no, ni en pedo. Despues, me puse a ver videos en youtube. Tampoco. Bueno, dije, me pongo a escribir en el blog. Y no. Menos.

La odio. La odio. La odio!!!!!!

No se, lean Zama y vean la pelicula.
Chau.
Brian.

martes, junio 12, 2018

Keeki se escapo otra vez









Diez dias despues de escaparse rompiendo su pretal y comprarle uno nuevo a prueba de super fuerza chow chow, Keeki agarro el conector de plastico, se lo metio en la boca y mastico, convirtiendo a todo el pretal en inservible. Al dia siguiente, haciendo malabares dignos de un ingeniero o conductor de art attack, pude ingeniarmelas para poder salir a la calle. Ate un pedazo por aca, descoci una cosita de alla y el pretal podia seguir usandose.

Lamentablemente, las partes que se unian para que Keeki no saliera a hacer de las suyas no fueron lo suficientemente fuerte y se rompieron. Conclusion: Keeki hizo un poco de fuerza, se saco el pretal y salio corriendo (siendo casi atropellada). El "no" que grite al ver que el auto estuvo muy cerca de impactarla fue tan fuerte que se escucho en la capital de Kenia, estamos hablando de la ciudad de Nairobi. Luego de esquivar al auto, cruzo la calle, corrio, volvio a cruzar la otra calle y comenzo a pasear sola por la plaza de Papo que queda en Boyaca y Juan B. Justo. Intente sentarme en el piso y gritarle que tenia galletitas, pero las palpitaciones que tenia en ese momento no me hacian decir nada coherente.

Afortunadamente, junto a mi, se encontraba Juan Navarrete, el historietista, editor y amigo que vino de Mexico a armar una exposicion en el Centro Cultural Recoleta. El fue quien corrio a Keeki y la atrapo mientras me encontraba en el piso tratando de recobrar el aire.

Al otro dia, nuevamente visitamos la veterinaria y compramos un nuevo pretal de color rojo.
Brian.