miércoles, abril 18, 2018

Julieta








Keeki y yo vivimos en un 4º piso. Enfrente de nosotros, vive Calima, una perrita beagle de 12 años. Dos pisos mas abajo, hay dos caniches gritones que custodian el edificio desde la ventana de su departamento. En planta baja, hay como 4 perros. En el A, viven 3 mastodontes gigantes y en el b, un perrito medio lobo. En el ultimo piso, se encuentra un fox terrier muy simpatico. Y en el 7º... en el 7º vive el mal.

Su nombre es Julieta.

Julieta es una bull terrier, es decir, esos perros narigones y largos con caras muy graciosas, pero cada vez que Keeki y ella se encuentran, pareciera que comenzara una tercera guerra mundial. Se empiezan a gruñir, a ladrar, a mostrar los dientes y a tirar de las correras para agarrarse a trompadas de una vez por todas. Por ahora no ha pasado nada malo.

La primera vez que se vieron fue en el hall del edificio. Siempre trato que Keeki interactue con todos los perros con los que se cruza, pero con Julieta fue imposible. Ni bien se cruzaron, comenzaron los ladridos. A partir de esa vez, la dueña de Julieta y yo tratamos de que los perros no se crucen, pero da la sensacion que no hay forma que no se quieran matar.

El fin de semana pasado, Keeki y yo volviamos a casa despues de pasear a la mañana. Desde la esquina veiamos con Julieta y su dueña salian del edificio. Espere a que estuvieran a una distancia prudente y tratamos de entrar. No se como, Julieta algo percibio y se dio vuelta. Freno y se miraron con Keeki. Habia facilmente mas de 20 mts de distancia pero no perdieron el tiempo y comenzaron a ladrarse. Como todas mis fuerzas, entre al jardin del edificio y evite que siguieran con el escandalo.
brian

pd: Julieta tambien es chilena.