miércoles, mayo 16, 2018

Pretal








El domingo pasado, Keeki y yo salimos a pasear a la mañana. Agarramos las calles que usualmente agarramos, pasamos por el bar que desayunamos a veces, leemos el diario y volvemos a casa por el mismo camino. Hubo un momento en que vimos como el viento hizo llover un millon de hojas amarillas sobre nosotros. Keeki se puso a tratar de atraparlas a todas, pero ni bien parecia que agarraba una, iba a tratar de agarrar otra.

Seguimos caminando.

Al llegar a la esquina de Tres arroyos y Bufano, Keeki se queda olfateando unas baldosas. Trato de apurarla moviendo la correra, pero de golpe, los dos escuchamos un PLOF. Nos miramos y despues vemos como la correa cae al piso luego de separarse del pretal. Keeki me vuelve a mirar y se da cuenta que esta libre de mi. Intento agarrarla antes que se escape, pero ya es tarde. Keeki esta a media cuadra de distancia.

Salgo a correrla pero me doy cuenta que imposible. Le pego un grito, pero les recuerdo, que los chow chow no son una raza que hagan mucho caso. Debia cambiar de estrategia y rapido.

"Keeki!!! Mira! Tengo galletitas". Al escuchar eso, se freno y giro. No lo creia. Entonces empece a meter las manos en los bolsillos y hacia que tenia un monton. Keeki seguia sin creerme. Por esa razon, me agache e hice quelas dejaba en el piso. Volvio corriendo.

Cuando intento buscar las galletitas que no las veia en el lugar donde parecia que yo las habia dejado, la agarre con las dos manos y le ate la correa al pretal de la manera mas salvaje que pude.

Al otro dia, fuimos a la veterinaria y me gaste un monton de plata en el pretal mas imposible de romper del mundo.
Brian.

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