viernes, julio 06, 2018

Zama








Ayer, en un viaje en colectivo eterno, termine de ler Zama de Antonio Di Benedetto, el mismo libro en el se basa la pelicula del mismo nombre y que dirigio Lucrecia Martel. Cuando la vi en el cine el año pasado, se convirtio en una de mis peliculas favoritas de inmediato. El libro me gusto mucho, la pelicula mucho mas.

La diferencia en ambas obras, creo yo, es que tienen edificaciones distintas a pesar de compartir la misma estructura. Por un lado, el libro explica mejor la desesperacion de de Diego de Zama de escaparse de esa vida que lleva, mientras que la pelicula intenta (y logra) hacernos sentir aquello de lo que el personaje intenta escapar. En el libro y la pelicula, Zama se desarma de diferentes formas y a velocidades distintas. Por una parte, el soporte es responsable de eso, pero tambien, la construccion de sentido es diferente. En la pelicula, Zama intenta escapar del aburrimiento que lo ataca brutalmente, pero en el libro, el mismo personaje pareciera esperar un golpe de suerte en cada momento.

Sin embargo... No puedo. No puedo seguir escribiendo.

Resulta que estoy de vacaciones y hoy fui a comprar pinceles de sumi-e al barrio chino. Vuelvo y veo que Keeki agarro mi Kamen Rider Black... MI UNICO KAMEN RIDER y se lo llevo a la cama de despedazarlo. Perra hija de perra!!! Trate de tranquilizarme dibujando pero no, ni en pedo. Despues, me puse a ver videos en youtube. Tampoco. Bueno, dije, me pongo a escribir en el blog. Y no. Menos.

La odio. La odio. La odio!!!!!!

No se, lean Zama y vean la pelicula.
Chau.
Brian.

martes, junio 12, 2018

Keeki se escapo otra vez









Diez dias despues de escaparse rompiendo su pretal y comprarle uno nuevo a prueba de super fuerza chow chow, Keeki agarro el conector de plastico, se lo metio en la boca y mastico, convirtiendo a todo el pretal en inservible. Al dia siguiente, haciendo malabares dignos de un ingeniero o conductor de art attack, pude ingeniarmelas para poder salir a la calle. Ate un pedazo por aca, descoci una cosita de alla y el pretal podia seguir usandose.

Lamentablemente, las partes que se unian para que Keeki no saliera a hacer de las suyas no fueron lo suficientemente fuerte y se rompieron. Conclusion: Keeki hizo un poco de fuerza, se saco el pretal y salio corriendo (siendo casi atropellada). El "no" que grite al ver que el auto estuvo muy cerca de impactarla fue tan fuerte que se escucho en la capital de Kenia, estamos hablando de la ciudad de Nairobi. Luego de esquivar al auto, cruzo la calle, corrio, volvio a cruzar la otra calle y comenzo a pasear sola por la plaza de Papo que queda en Boyaca y Juan B. Justo. Intente sentarme en el piso y gritarle que tenia galletitas, pero las palpitaciones que tenia en ese momento no me hacian decir nada coherente.

Afortunadamente, junto a mi, se encontraba Juan Navarrete, el historietista, editor y amigo que vino de Mexico a armar una exposicion en el Centro Cultural Recoleta. El fue quien corrio a Keeki y la atrapo mientras me encontraba en el piso tratando de recobrar el aire.

Al otro dia, nuevamente visitamos la veterinaria y compramos un nuevo pretal de color rojo.
Brian.



miércoles, mayo 16, 2018

Pretal








El domingo pasado, Keeki y yo salimos a pasear a la mañana. Agarramos las calles que usualmente agarramos, pasamos por el bar que desayunamos a veces, leemos el diario y volvemos a casa por el mismo camino. Hubo un momento en que vimos como el viento hizo llover un millon de hojas amarillas sobre nosotros. Keeki se puso a tratar de atraparlas a todas, pero ni bien parecia que agarraba una, iba a tratar de agarrar otra.

Seguimos caminando.

Al llegar a la esquina de Tres arroyos y Bufano, Keeki se queda olfateando unas baldosas. Trato de apurarla moviendo la correra, pero de golpe, los dos escuchamos un PLOF. Nos miramos y despues vemos como la correa cae al piso luego de separarse del pretal. Keeki me vuelve a mirar y se da cuenta que esta libre de mi. Intento agarrarla antes que se escape, pero ya es tarde. Keeki esta a media cuadra de distancia.

Salgo a correrla pero me doy cuenta que imposible. Le pego un grito, pero les recuerdo, que los chow chow no son una raza que hagan mucho caso. Debia cambiar de estrategia y rapido.

"Keeki!!! Mira! Tengo galletitas". Al escuchar eso, se freno y giro. No lo creia. Entonces empece a meter las manos en los bolsillos y hacia que tenia un monton. Keeki seguia sin creerme. Por esa razon, me agache e hice quelas dejaba en el piso. Volvio corriendo.

Cuando intento buscar las galletitas que no las veia en el lugar donde parecia que yo las habia dejado, la agarre con las dos manos y le ate la correa al pretal de la manera mas salvaje que pude.

Al otro dia, fuimos a la veterinaria y me gaste un monton de plata en el pretal mas imposible de romper del mundo.
Brian.

miércoles, abril 18, 2018

Julieta








Keeki y yo vivimos en un 4º piso. Enfrente de nosotros, vive Calima, una perrita beagle de 12 años. Dos pisos mas abajo, hay dos caniches gritones que custodian el edificio desde la ventana de su departamento. En planta baja, hay como 4 perros. En el A, viven 3 mastodontes gigantes y en el b, un perrito medio lobo. En el ultimo piso, se encuentra un fox terrier muy simpatico. Y en el 7º... en el 7º vive el mal.

Su nombre es Julieta.

Julieta es una bull terrier, es decir, esos perros narigones y largos con caras muy graciosas, pero cada vez que Keeki y ella se encuentran, pareciera que comenzara una tercera guerra mundial. Se empiezan a gruñir, a ladrar, a mostrar los dientes y a tirar de las correras para agarrarse a trompadas de una vez por todas. Por ahora no ha pasado nada malo.

La primera vez que se vieron fue en el hall del edificio. Siempre trato que Keeki interactue con todos los perros con los que se cruza, pero con Julieta fue imposible. Ni bien se cruzaron, comenzaron los ladridos. A partir de esa vez, la dueña de Julieta y yo tratamos de que los perros no se crucen, pero da la sensacion que no hay forma que no se quieran matar.

El fin de semana pasado, Keeki y yo volviamos a casa despues de pasear a la mañana. Desde la esquina veiamos con Julieta y su dueña salian del edificio. Espere a que estuvieran a una distancia prudente y tratamos de entrar. No se como, Julieta algo percibio y se dio vuelta. Freno y se miraron con Keeki. Habia facilmente mas de 20 mts de distancia pero no perdieron el tiempo y comenzaron a ladrarse. Como todas mis fuerzas, entre al jardin del edificio y evite que siguieran con el escandalo.
brian

pd: Julieta tambien es chilena.


lunes, marzo 19, 2018

Celo








Luego de casi seis meses de vida, Keeki ha tenido su primer celo. Fueron dos semanas de ver manchados los pisos, las sabanas, las paredes, el lavarropas, el picaporte de la puerta del baño y vaya uno a saber que mas mancho esta perrita. Yo estaba acostumbrado al celo de Muffin, que fue al año de vida y duraba unos pocos dias. Definitivamente, no estaba preparado para esto.

¿Que significa que la perra este en celo? Bien no lo se. Dejenme buscar en google.

Bueno, segun google, significa que la perra acepta al macho para poder reproducirse. Ocurre dos veces al año con un tiempo de 6 meses y pasa que la perra tiene algunos cambios hormonales que le cambian la forma de ser. Tambien puede sangrar... Perdon, alguien acaba de tirar toda una vajilla en el edificio y sono un ruido atomico por todos lados.

Sigo.

Keeki estuvo dos semanas no solo sangrando, sino tambien, cada vez que saliamos a la calle, algun que otro perro la quiso montar. El primer dia, recuerdo que un perro callejero gigante (y cuando digo gigante quiero decir del tamaño de un tractor) se le paro al lado a olerla y tuvo una ereccion. Yo jamas en la vida habia visto algo semejante. Tuve que echar al pobre perro, porque Keeki no queria saber nada.

En otra oportunidad, a la semana, intente ir al canil. Fue imposible. Todos los perros se le tiraron encima y la agarre como pude y hui del lugar mientras esquivaba canes de todas las razas y colores. Uno era un fox terrier muy simpatico.
brian.

jueves, febrero 08, 2018

Canil








La plaza Irlanda tiene un canil. Ahi vamos casi todos los dias con Keeki para que juegue con otros perros y tambien poder dejarla suelta un rato. El chow chow no es una raza de perro que se destaque por hacer caso, por eso, las rejas del canil lo vuelven un lugar ideal. Si la dejo suelta en la plaza, es muy probable que empecemos una discusion familiar y ella escape corriendo a toda velocidad (y se sorprenderian que rapido va a un chow chow).

Cada vez que vamos hay toda clase de perros, ya casi me saludo con los otros dueños como si fueran mis mejores amigos y hasta hay gente que se acerca solo a saludarla a Keeki (esto es verdad), pero el canil de la plaza Irlanda se convirtio en motivo para sudar hielo cada vez que entro ahi.

Hace unas semanas, Keeki no lograba interactuar mucho con los perros que estaban con ella. Yo la empujaba un poquito para que vaya a jugar pero se quedaba mirando un grupito de perritos que estaban afuera. Hasta ese momento, no imagine que ella podia hacer lo que hizo despues. Ahora, mi imaginacion sobre las catastrofes que puede realizar un chow chow es infinita.

Keeki siguio mirando a los perritos que estaban afuera. Les ladraba, movia la cola. Realmente, se veia muy contenta. Quizas, la alegria que tenia adentro no le entraba en el cuerpito, por eso mismo, trato de salir del canil por medio de los barrotes de la reja y quedo atorada.

Del lado de adentro, trate de hacerla volver pero no podia. Un hombre se acerco ayudarme del lado de afuera pero Keeki, muy nerviosa, lo mordio. El tipo me dice que lo mejor sera que salte la reja porque a mi no me iba a morder y eso trate de hacer. Digo trate, porque tenia un jean puesto. El primer intento no pude y el segundo si, pero me quede enganchado y se me rompio toda la pierna derecha del pantalon.

Lo primero que hice del otro lado fue calmar a Keeki y empezar a empujarla pero no se movia. La perra estaba atoradisima. Otro tipo se acerco, salto la reja (con una gracia digna de atleta olimpico) y me ayudo desde adentro. La solucion fue poner a Keeki de costado y hacerla entrar. Colorin, colorado este cuento.... no se termina un carajo.

Vuelvo a cruzar la reja y me vuelvo a quedar enganchado y me rompo la otra pierna del pantalon. Le pongo la correa a Keeki y nos vamos. Ella moviendo la cola y yo, no hace falta decir como.
Brian.

martes, enero 16, 2018

Keeki III








Keeki ya tiene todas las vacunas suficientes para salir a la calle. Por eso, nos levantamos temprano y salimos a pasear. El caracter de los chow chow necesita de sociabilizar con humanos y con perros desde muy chicos sino es dificil que lo haga mas de grande. Sin embargo, esa tarea me ha hecho descubrir que eso significa mucho mas.

Cada mañana, cuando salimos del edificio, Keeki sale para el lado contrario al que quiero que vayamos. Si quiero salir para la derecha, ella va a ir a la izquierda y si yo quiero ir para la izquierda, ella va a querer ir a la derecha. Tambien hay dias que salimos y no se quiere mover. Para esos momentos, espero que algo la distraiga y se acuerde que fue bendecida con el don de poder moverse.

Tenemos dos plazas a las que vamos a pasear. Una es la plaza Irlanda. Esa plaza siempre tiene un monton de perros para olfatear y jugar. Hasta el momento, Keeki siempre la paso bien hasta que tuvo un encontronazo con un Shiva Inu. Yo estaba como muy contento de encontrarnos con un perro asi, Keeki es de una raza china, el Shiva Inu es japones y yo una vez pasee por el barrio coreano. Pense que esa mezcla oriental iba a ser divertida. Sin embargo, el shiva inu ataco a Keeki que la dejo llorando.

La plaza tambien tiene un canil. La primera vez que fuimos, Keeki no entendia muy bien como funcionaban las rejas. Queria pasar por en medio de los barrotes. Por otra parte, siempre hay algun perro pero hasta el momento no hicimos muchos amigos ahi.

Enfrente de casa, tenemos otra plaza. Ahi vamos cuando quiero hacer un paseo rapido. Muchos vecinos del barrio se juntan ahi a llevar a sus perros y siempre son muy amables. La segunda vez que fuimos nos invitaron a comer empanadas y aunque me senti muy contento por la invitacion, no podia dejar de pensar "hace poco que nos conocemos, me quieren violar". De todo el grupo de perros, Keeki se hizo amiga de Limon. Juegan, se corren y muerden todas las veces que se ven.
Brian.