miércoles, septiembre 12, 2018

La Hija del Carpintero























Generalmente, los textos que acompañan mis historietas en el blog no tienen relacion. Pero en esta oportunidad, creo que es necesario que escriba sobre la historieta que hoy termina: La Hija del Carpintero.

Si esta es la primera vez que la leen, le ordeno la cosa.

Capitulo 1:
Parte 1
Parte 2
Parte 3

Capitulo 2:
Parte 1
Parte 2
Parte 3

Capitulo 3:
Parte 1, 2 y 3 (esta entrada).

El año pasado visite a mi amigo Fran Lopez que vive en Seattle. Durante las 3 semanas que estuve en su casa, me dedique a pasear, ir a la NBA y hablar en ingles con algunos norteamericanos (en alguna oportunidad de manera fluida y en otras, no tanto). Tambien me dedique a dibujar historietas y a charlar con mi amigo sobre como se hacen. En una de nuestras charlas, Fran Lopez me desafio a que haga una historieta mas larga de la que estaba acostumbrado a hacer. Por aquella epoca, habia terminado El Permiso con 32 paginas y las historias que siguieron rondaron las 24. No estaba seguro al respecto. Mi historieta mas larga habia sido Shloishim que tuvo 62 paginas (y que hice hace casi 10 años!!!). Le dije que lo iba a pensar.

12 dias luego a mi regreso, Fran Lopez y su esposa, Sarah Glidden, vinieron de visita a Buenos Aires y los invite a cenar a casa. Esa noche les conte dos ideas que habia pensado. El voto unanime fue para La Hija del Carpintero.

Hacer historietas es un motivo para aprender a hacer cosas que no sabemos. Mi idea en todo momento era que este proyecto iba a ayudarme a ejercitar los musculos de un relato mas largo al que estaba acostumbrado. La Hija del Carpintero nunca dejo de ser una aventura en la que me senti contento a cada pagina que escribia y dibujaba. Por si no se nota, me gustaria que el lector sepa que esta es una historia muy importante para mi.

Para finalizar, muchas gracias a todos los que me acompañaron en la realizacion de esta historieta. A los que me empujaron a hacerla, hasta los que cayeron a leerla de sorpresa.

Pronto voy a empezar a contar otras historias y espero que este ahi para acompañarme.
Brian.

martes, agosto 14, 2018

Licuadora








Mi vida ha cambiado hace alrededor de 30 dias. La persona que conocieron y han acompañado en este blog durante casi 12 años no existe mas. Pero esta entrada no es motivo de tristeza, sino de celebrar un nuevo yo. Un nuevo Brian Janchez que se ha superado como Goku lo hizo contra Jiren o como Susana Gimenez cuando hizo "Despues de todo solo hay una mujer": me compre una licuadora para hacer sopas, salsas y smoothing (ni yo se que son).

El electrodomestico es de 800 MW, lo que me dijo el vendedor de Fravega, es el equivalente a una bomba atomica bebe con efedrina. Puedo licuar cualquier cosa. Desde una tierna hoja de albahaca a un diamante.

Desde el dia que la compre, cada almuerzo y cada cena se han vuelvo una aventura infinita, en la que me divierto poniendo y mezclando cosas. Espinaca con mandarina y pepino o bandejita de sopa de la verduleria con banana. Pero sin dudas, y lo digo de verdad, sin dudas, mi plato perfecto es la sopa de cebolla.

No creo que hayan probado algo tan rico. Es casi como besar a un angel en los labios. Sin embargo, no me salio perfecta a la primera vez. Tuve dos intentos antes de convertirla en una obra maestra de la cocina internacional (lo que no quita que las dos primeras veces no fueran platos exquisitos y dignos de la mesa de un faraon).

En fin, quiero compartir con ustedes la receta, para que cada vez que la prueben y me deban saborear un pedazo del cielo en sus bocas. Por favor, anoten:

Cebolla.
Pan del chino.
Agua
Queso roquefort.

Licuar los ingredientes, luego calentar en olla. Sal y/o pimienta a gusto.

Hasta la proxima.
Brian.

viernes, julio 06, 2018

Zama








Ayer, en un viaje en colectivo eterno, termine de ler Zama de Antonio Di Benedetto, el mismo libro en el se basa la pelicula del mismo nombre y que dirigio Lucrecia Martel. Cuando la vi en el cine el año pasado, se convirtio en una de mis peliculas favoritas de inmediato. El libro me gusto mucho, la pelicula mucho mas.

La diferencia en ambas obras, creo yo, es que tienen edificaciones distintas a pesar de compartir la misma estructura. Por un lado, el libro explica mejor la desesperacion de de Diego de Zama de escaparse de esa vida que lleva, mientras que la pelicula intenta (y logra) hacernos sentir aquello de lo que el personaje intenta escapar. En el libro y la pelicula, Zama se desarma de diferentes formas y a velocidades distintas. Por una parte, el soporte es responsable de eso, pero tambien, la construccion de sentido es diferente. En la pelicula, Zama intenta escapar del aburrimiento que lo ataca brutalmente, pero en el libro, el mismo personaje pareciera esperar un golpe de suerte en cada momento.

Sin embargo... No puedo. No puedo seguir escribiendo.

Resulta que estoy de vacaciones y hoy fui a comprar pinceles de sumi-e al barrio chino. Vuelvo y veo que Keeki agarro mi Kamen Rider Black... MI UNICO KAMEN RIDER y se lo llevo a la cama de despedazarlo. Perra hija de perra!!! Trate de tranquilizarme dibujando pero no, ni en pedo. Despues, me puse a ver videos en youtube. Tampoco. Bueno, dije, me pongo a escribir en el blog. Y no. Menos.

La odio. La odio. La odio!!!!!!

No se, lean Zama y vean la pelicula.
Chau.
Brian.

martes, junio 12, 2018

Keeki se escapo otra vez









Diez dias despues de escaparse rompiendo su pretal y comprarle uno nuevo a prueba de super fuerza chow chow, Keeki agarro el conector de plastico, se lo metio en la boca y mastico, convirtiendo a todo el pretal en inservible. Al dia siguiente, haciendo malabares dignos de un ingeniero o conductor de art attack, pude ingeniarmelas para poder salir a la calle. Ate un pedazo por aca, descoci una cosita de alla y el pretal podia seguir usandose.

Lamentablemente, las partes que se unian para que Keeki no saliera a hacer de las suyas no fueron lo suficientemente fuerte y se rompieron. Conclusion: Keeki hizo un poco de fuerza, se saco el pretal y salio corriendo (siendo casi atropellada). El "no" que grite al ver que el auto estuvo muy cerca de impactarla fue tan fuerte que se escucho en la capital de Kenia, estamos hablando de la ciudad de Nairobi. Luego de esquivar al auto, cruzo la calle, corrio, volvio a cruzar la otra calle y comenzo a pasear sola por la plaza de Papo que queda en Boyaca y Juan B. Justo. Intente sentarme en el piso y gritarle que tenia galletitas, pero las palpitaciones que tenia en ese momento no me hacian decir nada coherente.

Afortunadamente, junto a mi, se encontraba Juan Navarrete, el historietista, editor y amigo que vino de Mexico a armar una exposicion en el Centro Cultural Recoleta. El fue quien corrio a Keeki y la atrapo mientras me encontraba en el piso tratando de recobrar el aire.

Al otro dia, nuevamente visitamos la veterinaria y compramos un nuevo pretal de color rojo.
Brian.



miércoles, mayo 16, 2018

Pretal








El domingo pasado, Keeki y yo salimos a pasear a la mañana. Agarramos las calles que usualmente agarramos, pasamos por el bar que desayunamos a veces, leemos el diario y volvemos a casa por el mismo camino. Hubo un momento en que vimos como el viento hizo llover un millon de hojas amarillas sobre nosotros. Keeki se puso a tratar de atraparlas a todas, pero ni bien parecia que agarraba una, iba a tratar de agarrar otra.

Seguimos caminando.

Al llegar a la esquina de Tres arroyos y Bufano, Keeki se queda olfateando unas baldosas. Trato de apurarla moviendo la correra, pero de golpe, los dos escuchamos un PLOF. Nos miramos y despues vemos como la correa cae al piso luego de separarse del pretal. Keeki me vuelve a mirar y se da cuenta que esta libre de mi. Intento agarrarla antes que se escape, pero ya es tarde. Keeki esta a media cuadra de distancia.

Salgo a correrla pero me doy cuenta que imposible. Le pego un grito, pero les recuerdo, que los chow chow no son una raza que hagan mucho caso. Debia cambiar de estrategia y rapido.

"Keeki!!! Mira! Tengo galletitas". Al escuchar eso, se freno y giro. No lo creia. Entonces empece a meter las manos en los bolsillos y hacia que tenia un monton. Keeki seguia sin creerme. Por esa razon, me agache e hice quelas dejaba en el piso. Volvio corriendo.

Cuando intento buscar las galletitas que no las veia en el lugar donde parecia que yo las habia dejado, la agarre con las dos manos y le ate la correa al pretal de la manera mas salvaje que pude.

Al otro dia, fuimos a la veterinaria y me gaste un monton de plata en el pretal mas imposible de romper del mundo.
Brian.