miércoles, enero 08, 2020

Los cuatro Matias









Dos años estuve en el taller de Pier y Feliciano. En marzo de 2002, comencé las clases con Horacio Lalia.

Lalia es un dibujante de la vieja época de la historieta argentina. Trabajo como ayudante de los dibujantes Eugenio Zoppi y Alberto Breccia, y mas tarde comenzó a dibujar guiones de Oesterheld y otros guionistas.

El taller quedaba en la escuela de Claudio Kappel en el barrio de Belgrano. Me acuerdo era los viernes y duraba 3 horas. Mis compañeros, casi todos, llevaban 3 años yendo ahi y la mayoría tenían aproximadamente mi edad en aquel entonces, entre 15 a 17 años. Me divertía muchísimo en esas clases.

Mi compañero favorito era Hugo. Jamas me hizo reir una persona tanto. Hugo podia estar horas contandote historias de los clientes que iban a comprarle al kiosko que atendía y amasaba sin cesar la goma de borrar de pan que tenia. Yo me sentaba al lado de el y me costaba un montón mantenerme concentrado.

Tambien habia 4 Matias.

Matias L. era como la mascota del taller. Siempre lo tomaban de punto y casi nunca zafaba. Una vez, en vez de traer tinta china negra para entintar, uso una verde. Lalia no podía creer que había entintado 4 paginas con ese color.

Otro Matias era Matias T. El era uno de los mas grandes y tenia cierta fascinación con todo lo militar. Tenia su medallita, sus pantalones militares y hasta un peinado medio marine. A veces era incomodo charlar con el, porque siempre sacaba el tema de las pajas que se hacia todos los días.

Matias B. era mas callado pero era el mejor amigo de Matias M. quien era el conductor de los temas y charlas que se hablaban en el taller. Matias M. siempre tenia algo que contar, opinar o decir y casi siempre era sobre sexo. En varias ocasiones, llevo la charla hacia Lalia y le hacia preguntas sobre las experiencias sexuales que había tenido el viejo. Me acuerdo le pregunto si había tenido relaciones arriba del tablero de dibujo.

Un dia se armo una pequeña guerra civil.

Matias M. se habia puesto de novio con la hermana de otro chico que iba al taller. Creo que se llamaba Pablo. Pablo no habia tomado bien esa noticia y cada clase, Matias M. nos contaba el episodio con el hermano de su novia antes que el llegara. Que un dia lo vio y no le abrio la puerta de la casa, que no le hablo cuando se sento en el living y un par de anécdotas mas. Pablo dejo de ir al taller y a las pocas semanas, Matias M. no salia mas con esa chica.

Al año siguiente, toda esa generación de compañeros se "recibio". Lalia tenia un curso de 3 años de duracion y todos lo habian terminado, pero si hubieran querido seguir, podrian haber continuado. Sin embargo, ninguno volvio. De ser casi 12 todas clases, pasamos a ser menos de la mitad. En esa epoca es cuando empiezo a aprovechar a Lalia al maximo y le hacia preguntas de como trabajaba, donde y con quien. Aprendí mucho de ser dibujante de historietas con esas charlas.
Brian.

jueves, diciembre 05, 2019

El psiquiatra y Dios










Durante mi primer año como alumno de Pier y Feliciano, aprendi casi todo a lo que se refiere a dibujo de historieta: perspectiva, anatomia, entintado, composicion de pagina, etc. Pero hubo un día que me fui de tema y empece a escribir guiones.

El primer guion que escribi fue para una historieta que mande a un concurso. Eran 6 paginas sobre un psiquiatra que descubre que Dios es su paciente y se vuelve loco. El jurado del concurso fue sabio y decidio que esa historieta no debia ganar. Tanto el guion y el dibujo no estaban mal pero... eran el guion y el dibujo de la primera historieta de un chico de 14 años.

Como habia que mandar los originales, me quede con un juego de fotocopias el cual lo mostraba para que lo leyeran diferentes personas y una fue el dibujante de Marvel y Dc, Humberto Ramos.

Humberto Ramos por aquel entonces estaba dibujando la serie Crimson, la cual trataba de vampiros, angeles, Dios y el Diablo. Varios de esos temas se repetian mucho alrededor del año 2000. Fue toda una epoca de tematicas celestiales.

No recuerdo en que stand Ramos estaba sentado dibujando para el publico, pero hice la cola y le pedi un dibujo que aun conservo. Antes de despedirme, le muestro las fotocopias de mi historieta para el concurso. "Estaria bueno que tomes clases de dibujo de historieta" me dijo.

Di media vuelta y me fui. Mientras caminaba pensaba "estoy tomando clases de dibujo de historieta, mexicano de mierda".

En fin. Volvamos a los guiones.

Todas las semanas escribía un guion nuevo. Eran cortos, de 4 a 6 paginas y los perdí en algún momento que formatee mi pc unos años mas tarde. No recuerdo a muchos pero si a 2 en particular.

El primero era un chiste largo. Trataba sobre la vispera de fin de año que recibia al siglo XXX. La idea era que iba a ser el inicio de toda una nueva era para el porno pero por esas motivos que no recuerdo bien, un gobierno totalitario lo prohibe y salta directo al siglo XL para evitar usar 3 X seguidas.

El otro guion trataba sobre un chico que piensa que un hombre le lee la mente en el colectivo, pero despues piensa que tiene que mandar un mail pero no recuerda la dirección de a quien le tienen que escribir. Cuando baja, el hombre le recuerda el mail correcto y termina.

Ese guion le habia gustado mucho a Pier y dijo que lo iba a usar para dar taller. Pero se olvido y nunca lo uso.

Un dia que cambio todo para siempre fue cuando Pier trajo una caja llena de comics para vender. Yo compre por 4 pesos (hoy serian 240!!! Un ganga) el libro Alcohol, chicas y Balas de Sin City. Fue la primera vez que leia a Frank Miller y me volvio loco. No podia creer la sintesis, la mancha, la espectacularidad del dibujo. Queria hacer algo asi.

Volvi a agarrar el guion del Psiquiatra y Dios y trate de dibujarlo como si fuera una historieta de Sin CIty. Creia que ese estilo iba a salvar a ese guion. Estuve meses dibujando y redibujando pero no salia nada. No entendia el concepto que manejaba Miller para entintar. Pensaba que por meter mucho negro iba a quedar igual pero no pasaba. Pier me dijo una clase "Miller dibuja asi porque dibujo mucho antes". Entonces, termine esa historieta como sabia terminar las historietas de aquel entonces, guarde los originales y jamas volvi a redibujar un guion.

Bueno. Es mentira. Redibuje otro guion despues de aquella historieta, pero eso es otra historia.
Brian.

jueves, noviembre 07, 2019

20 años









Dentro de un mes, se van a cumplir 20 años que empece a ir al taller de historietas de Pier y Feliciano. Mas prescisamente, el 11 de diciembre. ¿Como me acuerdo la fecha? Es sencillo.

La tercer clase que tuve con ellos fue el 25 de diciembre, 2 semanas despues. Me acuerdo que Pier y Feliciano dijeron que iba a dar taller aunque fuera post noche buena (por ende tambien mi cumpleaños, cosa que no sabian porque no lo habia comentado). Siempre sospeche que a esa clase fuimos solo los alumnos judios. De un taller que estaba lleno de gente con casi 20, ese dia fuimos 3.

Me acuerdo a pier tirado en un sillon medio dormido y a Feliciano dando la clase como podia.

Pero volvamos a mi primer dia.

Fue el 11 de diciembre de 1999. Yo tenia 13 años y mi mama me acompaño al taller que quedaba justo en la boca del subte de Sanez Peña de la Linea A. Subimos al entrepiso, tocamos timbre y nos abrieron la puerta. No recuerdo quien nos abrio porque todo me llamaba la atencion. Por aquel entonces, Feliciano dibujaba la historieta 4 Segundos (que me encantaba) y Pier, Convergencia. El taller era en una habitacion gigante de un edificio antiguo. Estaba lleno de pibes que dibujaban, charlaban u hojeaban historietas.

Mi mama le dice a Feliciano que venia a probar una clase. Feliciano le pregunta cuantos años tengo y se sorprende cuando le dice 13. Desde los 11 años que mido igual que ahora y pesaba 12 kilos menos. Me dice que me acomode y me despido de mi mama.

Pier fue el que se me acerco a mirar mis dibujos. A Pier lo habia conocido en un Fantabaires dibujando en el stand de Ivrea. Me volvió loco cuando vi como dibujaba con un lapiz azul y despues entintaba. Por aquella epoca, yo hacia un monton de historietas con hojas de carpeta del colegio, pero no usaba tinta, las dejaba en lapiz. Habia veces que las pintaba con crayones o lapices de colores.

Despues de eso, Pier me dijo que ibamos a aprender a contar historias y que no era tan importante el dibujo. Estoy seguro que esas palabras me marcaron para siempre. En general, muchos de los conceptos que me bajo Pier durante los dos años que fui a su taller todavia los creo. Ese fue el primero.

En mi primer clase aprendí perspectiva con un punto de fuga. Cuando termino de explicar, no podia creerlo. Era facil hacer fondos, ciudades, cosas que parecieran reales con un simple ejercicio. Cuando volvi a mi casa me puse a practicar y asi estuve toda la semana. Dibujando cubos, casas y cosas.

Muchos de los ejercicios de aquella epoca todavia los tengo y me cuesta creer que pasaron dos decadas.

En febrero, dos meses mas tarde, me puse triste porque no podia ir al taller porque nos ibamos de vacaciones a Mar del Plata. Alla vivia la viuda de un primo de mi mama y nos dejaba hospedar en un departamento que tenia. Durante esas vacaciones, practique caras. Me pase todos los dias dibujandolas. Tambien, esas semanas, fue la unica vez que vi a mi mama discutir de politica. La viuda de su primo defendia la teoria de los dos demonios durante la ultima dictadura y mi mama le decia que los militares eran unos asesinos. Yo corte la discusion preguntando si podia comer mas queso fresco.

Nunca mas volvimos a ir de vacaciones alla. Tampoco volvi a dibujar tantas caras. Cuando volvi al taller, feliciano reviso las 400 que habia dibujado.
Brian.


jueves, octubre 03, 2019

Ferro II








El viernes pasado, 28 de septiembre de 2019, Ferro recibio en su estadio a Obras por la primera fecha del torneo de Super 20. En este torneo, participan todos los equipos de La Liga Nacional de Basket y se dividen en cuatro grupos de cinco equipos cada uno. Ferro y Obras comparten el grupo C con Hispano, Argentino y Platense. Los dos mejores pasan a cuartos de final y el ganador de las rondas siguientes clasifica a un torneo internacional (nunca esta en claro a cual).

Desde la semifinal con San Lorenzo que no iba a la cancha a ver a Ferro. Esa serie la perdio 3-1 y mas tarde San Lorenzo se consagraria campeon, pero no se sintio como una derrota. Ferro jugo todo el campeonato con menos recursos que muchos equipos que fueron eliminados antes. La sensacion fue que se puede hacer muchisimo con poco.

Y esta capacidad del basket es lo que mas me gusta: el deporte como constructor de ficcion y de historias.

El estadio de Ferro, el Hector Etchart, se divide de dos tribunas. En una se encuentra la hinchada y en la otra se situan los espectadores mas tranquilos quien comparten el espacio con los hinchas visitantes (unas vallas separan a los diferentes aficionados por cualquier clase de inconveniente). En este sector me siento siempre. Justo en la mitad de la cancha.

No es que no me gusta cantar, ni alentar, pero prefiero estar mas atento al partido, al movimiento de pelota, de jugadores, estrategias y tacticas empleadas. Tambien festejo todos los puntos aplaudiendo. A veces grito. Casi siempre grito los puntos. Cuando el partido es peleado, me la paso parado. Yendo y viniendo. En varias ocasiones, los de la television me pidieron que me siente porque les tapo las camaras.

Pero volviendo al tema de mirar el partido: cada partido es una historia.

Ferro arranco el partido bien arriba. Los primeros ataques fueron con pelotas al poste bajo para Kevin Hernandez. Hernandez. despues de terminar la temporada pasada, dijo que queria el iba a hacer todo lo que fuera para que el equipo ganase, pero que queria mas protagonismo ofensivo. El primer partido termino con 21 puntos y 16 rebotes. Una bestialidad. El segundo partido, contra Hispano de visitante, sus numeros fueron mas modestos, pero el equipo gano y sigue promediando en doble digitos tanto en puntos como rebotes. Si sigue jugando asi, puede pelearle el puesto de pivot suplente a Gallizi y Caffaro en la Seleccion para los juegos olimpicos en Tokyo?

Otro de los jugadores de Ferro que tiene una historia interesante es Erik Thomas. Recien llegado al equipo, Thomas es hijo de Jimmy Thomas, quien fue campeon y MVP de las finales con Ferro en 1989. Jimmy se enamoro de una argentina unos años mas tarde y tuvo dos hijos. Uno de ellos es Erik quien jugo al basket universitario en Estados Unidos y hace un par de años que juega la Liga Nacional. Es mas, jugo en las seleccion formativas de Argentina. Ambos Thomas juegan con el mismo numero en la espalda: el 4. La historia de Erik es una linda forma de ver el basket como una construccion de legado y reconstruccion del pasado.

Esta dos historias son dos ejemplos de como el deporte tambien cuenta una historia y como tambien, el conjunto de estas sumado a otras, armara una historia general. Es casi como ver netflix o leer Game of Thrones, pero con un monton de tipos muy altos corriendo de aca para alla y transpirando un monton.
Brian.

jueves, septiembre 05, 2019

Subasta








Mi jefe abrio la puerta de la oficina y me dice "Brian, me podes acompañar a comprar mandarinas?". Al principio no entendi, pero me levante, me puse la campera y lo acompañe.

En el camino hacia la fruteria, me pregunta si le puedo hacer un favor. Le digo que si y me comenta que tengo que ir a una subasta a comprar un cuadro, el cual descubrio estaba muy por debajo de su valor por medio de un amigo.

"25.000 pesos deberia valer, pero aparece en el catalogo de la subasta por 400" me dice. "Vos tenes que ir, ofrecer 450 y te vas, te copa?". Dije bueno y puse mi mejor cara de nada.

La subasta fue al otro dia por una casa de remates en el barrio de Recoleta. El lugar era amplio y lleno de muebles y cuadros de abuelo. El salon donde se iba a hacer la subasta era largo con 100 asientos y un escenario. Yo me sente en el medio, pero enseguida, ni bien empezo la subasta, me di cuenta que fue un error.

La dinamica del evento es super vertiginosa. El rematador ofrece un producto, dice su precio, acepta las ofertas y si hay una puja, sube el precio mas rapido que un rayo. El cuadro que tenia que comprar era el lote 351 y la subasta arrancaba en el 250, pero en 50 minutos hizo los 100 remates.

Las cosas que se remataron ese dia eran bastante comunes. Un juego de platos, un cuadro de un paisaje o unos elefantitos de ceramica. Los precios iban de 500 pesos a 8000, pero lo que mas plata alcanzaban las pujas era con los ponchos. Los ponchos arrancaban en minimo 40.000 pesos y algunos llegaban a pasar los 100.000. En esas pujas, me di cuenta que habia cometido el error de sentarme en el medio. Los que peleaban los precios de los ponchos se sentaban atras para tener en cuenta todo el movimiento de la sala.

Cuando llego el turno del cuadro que tenia que comprar, el rematador dice que su valor es 300 pesos, osea 100 pesos menos que lo que tenia entendido. Mi jefe, antes de entrar, me dijo que si alguien aparecia a pelear por el cuadro, ofreciera hasta 2.000 pesos, por eso, pense que todo iba a ser mas sencillo.

Pero NO!

Ni bien levante la mano luego que el tasador dijera 300, una señora al costado dijo "900". No tuve mucho tiempo para sorprenderme y levante la mano otra vez para ofrecer 1.000. La señora dijo 1.100. Yo, 1.200. Ella, 1.300. Yo devuelta 1.400. La señora 1.500. Sabia que hasta 2.000 podia ofrecer, por eso no dude y dije 1.600. El tasador la miro y le dijo "1.700?". La señora dijo no moviendo la cabeza y el cuadro era mio (o de mi jefe). La cantidad de adrenalina que me corria por el cuerpo despues de haber ganado la subasta podria haber matado una ballena. Sentia que habia corrido 30 cuadras en 20 segundos.

Salgo de la casa de remates y me encuentro con mi jefe. Le digo que mañana podia pasar a buscar el cuadro y nos volvemos a la oficina.

Al otro dia, volvemos. El se queda en la esquina y yo entro. Pregunto donde puedo pagar el cuadro y me dicen en la oficina de arriba. Subo las escaleras y habia dos oficinitas. En una estaba la caja (y un hombre pagando 90.000 pesos con billetes de 500) y en la otra... la señora que me habia peleado el precio por el cuadro. Esa señora me pregunta "esta para abonar joven?". "Si" le dije y me rei.

Pague, me dan el recibo y voy al salon donde se hizo la subasta a buscar el cuadro. Era chiquito. Feo. Nadie se podia imaginar que valiera 1.600 pesos o 25.000 lo que valia en realidad.

Salgo del lugar y me encuentro a mi jefe en la esquina. Me invita a comer unos panchos y despues de limpiarse mostaza de los bigotes me dice "sabes que quizas esto vale 2.000 dolares?".
Brian.

jueves, julio 04, 2019

Buffet








Esta es una historia triste.

Todos los dias iba a comer al comedor del trabajo. Ahi hay un buffet que trae comida a precios accesibles con menues bastante ricos. Ensaladas coloridas, sanguches sabrosos y platos calentitos. A veces, a la mañana, iba y me devoraba un cafe con leche con dos facturas por tan solo 50 pesos. Creo que he comido mas veces ahi que en cualquier otro lado (salvo en el Chino Centenario, un restaurante chino enfrente del Parque Centenario y en el que comi todos los mediodias de mi primer año en la secundaria).

Podria decir que en ese buffet fui feliz.

Hace dos semanas, fui a comer unas empanadas. 4 empanadas. 2 de carne y 2 de jamon y queso. No son la especialidad del buffet, pero son economicas y cumplen con el objetivo de calmar el hambre. Tambien me compre una botellita de coca cola sin azucar. En total gaste 152 pesos y pague con un billete de 1000. Mis ultimos 1000 pesos antes de volver a cobrar. La cajera me dio el vuelto y me volvi a mi oficina.

A la noche, fui a hacer las compras. Tenia 848 pesos en mi billetera. Compre los productos que iba a consumir esa semana pero no pude llevarmelos a mi casa. El billete de 500 pesos que me habian dado de vuelto en el buffet era trucho. Devolvi todo lo que queria comprar y me volvi a mi casa con las manos vacias.

Al otro dia, fui al buffet a reclamar. La cajera me dijo que era imposible y que deberia haber devuelto el billete en el mismo momento que me lo habia dado y que cuando ocurrian casos asi, no habia problema de devolverlo. Le dije que no me di cuenta, le conte como me entere que el billete era falso y le volvi a reclamar. Me contesto que ella no podia hacer nada. Exigi hablar con su superior.

Vino una mujer con cara de enojada.

Le explique todo devuelta. Me dijo que no me iba a dar nada y que yo estaba mintiendo. Le pedi por favor hablar con su superior, pero no estaba. Tenia que volver al mediodia.Tambien me ofrecio escribir en el libro de quejas.

Escribi un monton. Toda una hoja.

A las 13:30 subi a hablar con el superior. Toque la puerta de su oficina y me abrio un hombre colorado y pelado. Le explique quien era. Me dice que no puede saber si yo estaba diciendo la verdad. Le argumente que yo voy todos los dias a comer ahi y que seria poco inteligente querer robarle 500 pesos. Me contesta que mucha gente lo quiere estafar con billetes falsos y me los muestra. Le digo que no es mi caso y le comento que ya no me importan los 500 pesos pero que no me trate de mentiroso y ladron. Me dice "no te preocupes que algo vamos a hacer".

Vuelvo a mi oficina.

Mas tarde me llama la mujer con cara de enojada. Me pide subir a la oficina de su superior. Voy. Subo los dos pisos. Toco la puerta. La mujer me dice que no hay nadie. Que vuelva mañana viernes. ¿Por que me hizo subir entonces? Todo muy raro.

Al dia siguiente no pude ir. Tampoco el lunes. No volvi a ir al comedor desde aquel dia. Es mas, no voy a gastar un peso nunca mas ahi.

Son unos ladrones.
Brian.